Hay un dato en el informe que el Pew Research Center publicó el 20 de agosto de 2026 que conviene leer dos veces: más de una de cada tres páginas web publicadas después del lanzamiento de ChatGPT muestra señales de haber sido escrita con inteligencia artificial. No es una encuesta de percepción, ni la proyección de una consultora, ni el titular de un fondo que necesita justificar su tesis. Es una medición hecha sobre casi medio millón de páginas reales del internet abierto.
Para cualquiera que viva de publicar en internet —una tienda con catálogo online, una inmobiliaria con fichas de propiedades, un estudio contable con blog, una agencia que vende contenido— ese número deja de ser una curiosidad estadística y pasa a ser una descripción del terreno donde estás compitiendo.
Qué midió Pew, exactamente
El estudio, firmado por Samuel Bestvater, Aaron Smith, Carson TerBush, Chris Baronavski y Janakee Chavda, tomó como base Common Crawl, el archivo público que rastrea y guarda copias de la web. De ahí seleccionaron 49 crawls distintos entre enero de 2021 y julio de 2026, y de cada uno extrajeron al azar 10.000 páginas en inglés. Total: unas 490.000 páginas analizadas.
Para decidir si un texto tenía huellas de IA usaron un modelo de detección de pesos abiertos desarrollado por Pangram (editlens_Llama-3.2-3B), que recibe un texto y devuelve un puntaje entre 0 y 1: 0 significa escrito enteramente por una persona, 1 significa generado enteramente por una máquina.
Dos resultados centrales:
- En la foto de julio de 2026, el 10% de todas las páginas muestra señales significativas de autoría de IA.
- Si se filtra solo por páginas cuya fecha de publicación es posterior a noviembre de 2022 —el lanzamiento de ChatGPT—, la cifra sube al 35%.
La distancia entre esos dos números es lo que hace que el titular no sea exagerado. La web acumula décadas de contenido humano: el 10% es el promedio de todo lo que quedó ahí depositado. El 35% es lo que está pasando ahora con lo que se publica nuevo.
La curva: de 1% a 10% en cinco años
Lo más elocuente del informe no es la foto sino la película. Mirando la evolución por tipo de dominio:
| Fecha del crawl | .com | .org | .edu | .gov |
|---|---|---|---|---|
| Enero 2021 | 1,09% | 0,83% | 0,57% | 0,41% |
| Enero 2023 | 1,63% | 0,90% | 0,56% | 0,34% |
| Enero 2024 | 3,76% | 2,00% | 1,70% | 1,42% |
| Enero 2026 | 9,35% | 4,59% | 1,03% | 0,76% |
Entre enero de 2021 y enero de 2023 casi no pasa nada: la línea se mueve apenas, y buena parte de ese piso es ruido del propio detector. El quiebre está en el transcurso de 2023 y la aceleración real llega en 2024–2026. En cinco años, los dominios comerciales pasaron de ~1% a ~9-10%.
Vale la pena detenerse en el timing. ChatGPT se lanzó en noviembre de 2022, pero la muestra de enero de 2023 todavía está prácticamente plana. La adopción masiva no fue inmediata: tardó cerca de un año en volverse visible en el agregado de la web. Eso encaja con lo que se ve en el mercado —primero pruebas individuales, después integración en flujos de trabajo, y recién ahí producción a escala.
No todos los dominios reaccionaron igual
Acá aparece el hallazgo que más dice sobre incentivos. En las muestras de 2026:
- .com: alrededor del 10%
- .org: 4,6%
- .edu y .gov: cerca del 1% cada uno
Los dominios comerciales adoptaron la escritura con IA al doble de velocidad que las organizaciones sin fines de lucro y unas diez veces más que universidades y gobiernos. No es misterioso: donde el contenido es un costo de producción que compite por posicionamiento, automatizarlo tiene retorno inmediato. Donde el contenido es un registro institucional con responsabilidad legal o académica encima, no.
Para quien hace negocios, eso significa algo muy concreto: el ruido está concentrado exactamente en tu vecindario. Si vendés algo online, tus competidores directos son los que más rápido llenaron sus sitios de texto generado.
Las huellas del estilo (sí, incluidos los guiones largos)
Pew también midió marcadores lingüísticos por cada 10.000 palabras, comparando 2023 con 2026:
| Marcador | 2023 | 2026 | Variación |
|---|---|---|---|
| Guiones largos (em dash) | 5,79 | 11,19 | +93% |
| Coma de Oxford | 34,04 | 55,51 | +63% |
| Vocabulario típico de IA | 11,94 | 26,02 | +118% |
| Paralelismo negativo | 0,87 | 2,36 | +171% |
El "vocabulario típico de IA" incluye palabras como delve, interplay, testament, pivotal, landscape y bolstered. El "paralelismo negativo" es esa construcción que ya todos aprendimos a reconocer: "no es solo X, es Y". Creció 171% en tres años.
Son marcadores medidos en inglés, y ahí va la primera advertencia para nuestra región: nadie hizo todavía la misma medición sistemática sobre contenido en español. Pero los modelos que producen ese inglés son los mismos que producen nuestro español, con tics equivalentes que cualquiera que lea contenido corporativo latinoamericano viene notando hace rato.
La advertencia que el propio informe pone
Pew es explícito con el límite del método: los detectores de IA no son perfectos y a veces clasifican mal documentos individuales. Un texto humano puede caer del lado equivocado y uno generado puede pasar desapercibido. Lo que sostiene el estudio es que, sobre colecciones grandes de documentos, los patrones sí emergen de forma confiable.
Traducido a la práctica: no uses estos números para acusar a nadie en particular. Sirven para entender una tendencia agregada, no para emitir un veredicto sobre un texto suelto. Desconfiá de cualquier herramienta que te prometa lo segundo.
Segundo matiz, igual de importante: "escrito con IA" no es sinónimo de "basura". El detector no distingue entre un artículo bien investigado que pasó por un modelo para pulir la redacción y una página generada en masa para cazar keywords. Mide huellas, no calidad.
Qué mueve Google mientras tanto
Casualidad o no, el mismo 20 de agosto Google anunció un botón que los medios pueden incrustar en sus propios sitios para que el lector los marque como "fuente preferida" en Búsqueda, Discover y Google News. La función ya existía desde mayo de 2026 dentro de AI Mode y AI Overviews; según datos de Google, más de 345.000 fuentes únicas fueron seleccionadas por usuarios y la gente tiene el doble de probabilidad de hacer clic en una fuente marcada como preferida.
Leído junto al informe de Pew, el movimiento se entiende solo. Cuando el volumen de texto deja de ser un diferencial porque cualquiera genera mil páginas en una tarde, lo que empieza a valer es la relación directa con el lector. Google está construyendo una señal explícita de preferencia humana justamente porque las señales implícitas —enlaces, frecuencia de publicación, extensión del contenido— se volvieron fáciles y baratas de fabricar.
Qué hacer con esto si tenés un negocio en Bolivia o la región
Tres conclusiones prácticas, sin humo:
1. El volumen dejó de ser estrategia. Publicar 40 notas al mes ya no te distingue de nadie: es exactamente lo que está haciendo ese 35%. Si tu plan de contenidos se mide en cantidad de posts, tu plan de contenidos ya es un commodity y el precio de mercado de un commodity tiende a cero.
2. Lo que no se puede generar es lo que vale. Datos propios, precios reales, casos de clientes con nombre y apellido, fotos de tu local, el detalle de cómo funciona la aduana en tu rubro, cuánto cobra la competencia en tu ciudad, qué pasa con el stock en temporada alta. Un modelo puede escribir sobre "tendencias del retail"; no puede saber qué pasó en tu tienda de Santa Cruz el mes pasado. Esa asimetría es tu ventaja, y a diferencia del volumen, es defendible.
3. Usá IA en el proceso, no como producto final. La IA es excelente para estructurar, resumir, traducir, corregir, generar variantes y acelerar tareas repetitivas. Es pésima como reemplazo de tener algo que decir. Los .edu y .gov se quedaron en 1% no porque sean tecnófobos, sino porque su contenido nace de un proceso —investigación, revisión, responsabilidad— que la generación automática no sustituye. Ese proceso es replicable en una empresa chica, y es más barato de lo que parece.
El cierre
El dato de Pew no dice que internet se rompió. Dice que el costo marginal de producir texto plausible cayó a cero, y que el mercado reaccionó como reacciona siempre cuando algo se vuelve gratis: lo produjo en masa.
Lo que viene después ya lo vimos con el email, con el SEO de los 2000 y con las redes sociales: cuando el canal se satura, el valor se desplaza hacia la confianza. Google ya está poniendo botones para medirla. La pregunta para cualquier negocio que publica online no es si usar IA —esa discusión terminó, la usa un tercio de la web nueva— sino qué parte de tu contenido seguiría teniendo sentido si tus competidores publicaran diez veces más rápido que vos. Si la respuesta honesta es "ninguna", ahí está el trabajo pendiente.
(Y sí: este artículo tiene más de un guion largo. Pew nos está mirando.)
Fuente: Pew Research Center